IMPRESIONISMO
El Impresionismo, aunque a veces excluido de las vanguardias, fue el primer movimiento en desafiar los gustos convencionales de su época, liderado por Eduard Manet y seguido por Degas, Renoir, Monet, Pizarro, Sisley y Cezanne. Surgió como una nueva forma de captar la realidad, como se evidenció en la exposición que incluyó la obra "Impresión, Sol naciente" de Monet. La técnica impresionista se enfocó en capturar la luz y la atmósfera en paisajes y momentos fugaces, utilizando pinceladas rápidas y directas. Posteriormente, surgió el Neoimpresionismo o puntillismo, liderado por Georges Seurat y Paul Signac, que aplicaron una aproximación más científica y controlada. Vincent Van Gogh, Paul Gauguin y Henri de Toulouse-Lautrec, aunque no formalmente impresionistas, fueron influidos por este movimiento y desarrollaron estilos personales innovadores.
FAUVISMO
El Fauvismo desafía la representación realista del arte, abogando por una expresión subjetiva a través del color. El término fue acuñado por el crítico Louis Vauxcelles, quien lo asoció con la violencia cromática y los contrastes agresivos de la técnica. Considerado una reacción al Impresionismo, el Fauvismo busca pintar con la mente en lugar de simplemente representar la realidad visual. Sus principales exponentes incluyen a Matisse, Derain, Dufy y Braque.
CUBISMO
El Cubismo, desarrollado principalmente por Pablo Picasso y Braque y denominado por Louis Vauxcelles, desafía la óptica renacentista al representar múltiples puntos de vista simultáneamente en una imagen. Supera a la fotografía al ofrecer una visión bidimensional con cierta profundidad gracias al claroscuro. Rechaza la luz impresionista y utiliza tonos neutros y pardos, así como la técnica del collage. En lugar de simplemente captar la realidad, crea una imagen nueva a partir de ella, aportando más información que la propia realidad. Otros artistas del movimiento incluyen a Juan Gris, Francis Picabia, Franz Leger y Albert Gleizes.
EXPRESIONISMO
El movimiento surgido en Alemania conocido como Expresionismo busca transmitir los sentimientos del artista al espectador a través de forma, color y textura. Representa el inicio de la pintura abstracta al desvincularse completamente del referente. Se trata de una pintura subjetiva que distorsiona y exagera la realidad. Sus principales influencias fueron artistas como Goya, el Greco, James Ensor y Edvard Munch. Los dos principales grupos de artistas del movimiento fueron "Die Brücke" en Dresde, liderado por Ernst Kirchner y Emil Nolde, y "Der Blaue Reiter" en Munich, conformado por Vasily Kandinsky, Franz Marc y Paul Klee, con objetivos comunes pero diferencias estilísticas.
FUTURISMO
El primer manifiesto futurista, publicado en 1909 por Filippo Marinetti en "Le Figaro", celebraba la modernidad y la estética de lo tecnológico, incluso equiparando la belleza de un automóvil rugiente con la de una obra de arte clásica. Aunque el movimiento terminó pronto, algunos de sus seguidores se radicalizaron y se relacionaron con el fascismo italiano después de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, con el tiempo, el futurismo fue redescubierto y reconocido por su influencia en movimientos posteriores como el Dadaísmo, el Constructivismo ruso y el Surrealismo, estableciéndose como un punto de referencia en el arte del siglo XX.
DADAÍSMO
El Dadaísmo, originado en Zúrich por Tristan Tzara, fue una vanguardia anarquista que desafiaba todas las normas sociales, morales y estéticas establecidas. Basado en lo absurdo, lo elemental y lo azaroso, buscaba cuestionar los criterios artísticos de la época. Marcel Duchamp fue su máximo exponente, utilizando los ready-mades para ridiculizar la veneración del público burgués hacia el arte. Este movimiento abrió las fronteras del arte y aceptó nuevas formas de expresión, siendo precursor del arte conceptual. Además de Duchamp, figuras destacadas fueron Hans Arp, Francis Picabia, Max Ernst y Man Ray.
SURREALISMO
El Surrealismo, iniciado con un manifiesto de André Breton y acuñado por Guillaume Apollinaire, surgió en el período inestable de entreguerras, cuando los intelectuales exploraban la profundidad psíquica del hombre, los sueños y lo inconsciente. Influenciado por el psicoanálisis de Freud, así como por las obras de Fuseli y Blake, el movimiento se dividió en dos ramas pictóricas: el Surrealismo figurativo, representado por artistas como Max Ernst, René Magritte, Dalí y Chagall, que mantuvieron referencias realistas en sus obras, y el Surrealismo abstracto, liderado por Yves Tanguy, Miró, Klee y Hans Arp. La escultura también fue fundamental, con figuras destacadas como Giacometti, Henry Moore, Alexander Calder, Max Ernst y Man Ray.
SUPREMATISMO
Vanguardia de origen ruso que comienza con el manifiesto de Casimir Malevitch. Busca la sensibilidad pura del arte a través de un lenguaje plástico nuevo, sin referencias figurativas ni influencias artísticas previas. Evita cualquier referencia de imitación a la naturaleza recurriendo a módulos geométricos de formas puras y perfectas de color austero, en especial el uso del blanco y el negro con algún color poco saturado.
Al ser obras de pocos elementos, y además geométricos, tendrá mucha importancia la composición y distribución de éstos en las obras.
CONSTRUCTIVISMO
El Constructivismo, una vanguardia contemporánea al Surrealismo, se desarrolló durante el mismo período y compartió influencias e interacciones con este movimiento. Surgido en el contexto político e ideológico de la revolución rusa, el Constructivismo buscaba la integración de las artes, incluyendo pintura, escultura y arquitectura. Este enfoque coincidió con el propósito de la famosa escuela de diseño, la Bauhaus. Varios constructivistas también tuvieron vínculos con la Bauhaus, ya sea como profesores o impartiendo seminarios. Los principales exponentes fueron Vladimir Tatlin, El Lissitzky, Antón Pevsner y Naum Gabo. Además, el movimiento se manifestó en el cine a través de obras como "El acorazado Potemkin" de Eisenstein, demostrando su alcance multidisciplinario.
NEOPLASTISISMO
El Neoplasticismo, de origen holandés y desarrollado por el grupo "De Stijl" (el estilo), fue una continuación de los valores estéticos del Constructivismo, aunque sin su carga ideológica y política. Buscaban integrar disciplinas en proyectos completos, diseñando tanto edificios como su interiorismo. Para evitar referencias naturales, emplearon formas geométricas puras y colores saturados, especialmente los primarios y el negro para contraste. Sus principales exponentes fueron Theo van Doesburg y Piet Mondrian.










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